Llevo unos días, escuchando en los medios de comunicación de la “vuelta” al colegio, al trabajo, del “síndrome” postvacacional… es como si el final de las vacaciones supusiera retornar a un abismo tenebroso. Pues, realmente, no es para tanto… y ¿por qué?, pues porque perdemos un detalle de vista, que es la capacidad innata que tenemos los seres humanos para adaptarnos. Hablar de “síndrome” postvacacional, supone hacer un problema de algo, que por nuestra capacidad de adaptación (tanto de mayores como de pequeños), remite en unos pocos días. Sin embargo, nos han transmitido durante tanto tiempo la idea de la vuelta como algo negativo, que ha terminado por empañar el término… ¿Qué tal si lo cambiamos? ¿Qué tal si en lugar de vuelta nos lo tomamos como un comienzo? … ¿Comenzamos?