Dos son principalmente los factores que hacen que a muchas personas no les guste la Navidad y que desde semanas antes se encuentren tristes y/o ansiosas: las ausencias y las reuniones familiares. Vamos a hablar hoy de cómo afrontar la ausencias.
Las ausencias: se echa de menos a las personas que ya no están, y, en parte, es normal e inevitable. Sin embargo, se tiende a recordarlos desde la pena, cuando la nostalgia no tiene porqué vivirse desde el polo negativo… ¿por qué no hacer un pequeño esfuerzo y pensar en esas personas desde un recuerdo agradable? Podemos evocar un momento divertido o una enseñanza valiosa que nos haya transmitido esa persona… su ausencia no tiene arreglo, pero mi estado de ánimo sí.