Hace unos años la empresa Dove desarrolló una campaña sobre la percepción de la belleza femenina. En uno de los estudios en concreto, pidieron a unas madres que escribieran las partes de su cuerpo que no les gustaba y lo mismo se pidió a sus hijas (menores de 12 años). El resultado fue que las hijas habían reflejado que no les gustaba de su cuerpo las mismas partes que sus madres. El estudio concluye que la percepción de la imagen corporal se “hereda” de madres a hijas; es decir, cómo, sin ser conscientes, transmitimos conceptos erróneos sobre la imagen corporal. El siguiente enlace te dirigirá al vídeo del estudio https://www.youtube.com/watch?v=qzL8JbhEOyo

El resultado de este estudio invita a la siguiente reflexión. Puede que a muchas madres les proporcione una sensación de culpa, de lo que, sin darse cuenta, están transmitiendo a sus hijas respecto a su imagen corporal. Pero paremos un poco aquí… tengamos en cuenta que vivimos en un contexto social y cultural donde la imagen tiene un peso importante, y que como madre que vive y se ha desarrollado en este contexto, es difícil desprenderse de esa influencia. No todo el mundo consigue una aceptación absoluta de la propia imagen física.

Por tanto, no importa si hay partes de tu cuerpo que no te gustan y que te cueste aceptar, no pongamos en foco en ello, céntrate  en enviar a  tu hija mensajes positivos y no sólo sobre su cuerpo, sino también y sobre todo, sobre su forma de ser, pensar, sentir y actuar, sobre sus talentos, sus habilidades físicas e intelectuales. De esta forma conseguiremos dos cosas

  • Fortalecer la imagen y el concepto que tiene de sí misma

  • Transmitirle una idea de autoestima global, no basada sólo en el físico.

¡Hasta pronto!