Una de las herramientas útiles para instaurar conductas adaptativas en el repertorio conductual de un menor, consiste en premiar la ejecución de una conducta. Por ejemplo, si se ducha solo, se pone el pijama y deja el baño recogido, consigue un punto; y al final de la semana los puntos se canjean por un premio, como unas pegatinas o hacer en casa su pastel favorito. Esta estrategia funciona en la mayor parte de los casos, pero es importante aplicarla bien. He aquí los dos errores más frecuentes a la hora de ponerla en práctica:

1. Siempre que se le administre un premio al menor, bien sea un punto, bien sea el premio material en sí mismo, tiene que ir acompañado de halagos por parte de los padres, respecto a la ejecución de la conducta. Frases como “¡Muy bien Andrés!”, “¡Laura eres una campeona!”, acompañados de un gesto de una caricia, un abrazo o un beso, tienen para los niños/as el mismo peso, o mayor, que el premio material. Por eso, es importantísimo, no olvidar este reforzamiento social.

2. Cuando el menor lleva a cabo la conducta deseada, se le expresa el halago, pero seguido de un reproche. Por ejemplo: “¡Muy bien Juan!, ¿ves cómo cuando quieres lo haces?, lo que pasa es que eres un vago”. Aquí, el halago ha quedado invalidado, por el reproche y la etiquetación negativa del menor como “vago”.

3. El objetivo de asociar el halago con el premio es que, una vez instaurada la conducta deseada, el premio se retira y se mantiene sólo el reforzamiento social. Por tanto, si sólo administramos el premio material, el menor va a entender y a esperar que haya siempre un premio material, situación que suele volverse insostenible y desembocando en riñas y tensión en casa.

4. No todo es premiable. Si sobreutilizamos esta estrategia, lo que conseguimos es que el menor no haga nada, si no tiene antes el compromiso de un premio. En ese caso, no se consigue que el menor incorpore la conducta en cuestión en su rutina; la llevará sólo a cabo, cuando tenga la expectativa de un premio. Por tanto, es importante seleccionar una o dos conductas a premiar.

Es importante premiar, pero hay que hacerlo bien!! Y recuerda que el mejor premio es tu halago!

Gracias por leerme…hasta la próxima.