En el contexto de las relaciones humanas y, concretamente en el de la pareja, se dan situaciones en las que unx hace o dice algo que causa un daño en la otra persona.

En este contexto, si un acto o un comentario de mi pareja me ha hecho daño, a veces, sentimos la necesidad de que nos compense por el daño causado, a pesar de que  ya nos haya pedido disculpas.

Pero, ¿qué buscamos realmente con esa compensación? Pues de forma implícita, «castigar» a la otra persona, lo cual implica adoptar una postura de dominancia que no favorece una relación sana y equlibrada, al margen de alimentar el resentimiento.

Aquí os expongo unas pautas para resolver este tipo de situaciones y salvaguardan la relación de pareja:

  1. El daño es algo inherente a las relaciones humanas: todos hacemos daño todos recibimos daño. Somos humanos y no podemos actuar de forma correcta todo el tiempo. Habrá ocasiones en las que por cansancio, por enfado, porque se me va la situación de las manos, hagamos o digamos algo que hiera a la otra persona.
  2. Es fundamental, a pesar de que no sea lo más que te apetezca, que lo hables, que le transmitas a tu pareja cómo te has sentido con ese gesto o comentario. Tienes derecho a enfadarte, pero no decirlo, va a suponer que eso quede ahí y te siga haciendo daño. Espera a que se te pase el enfado y hazlo. Hablarlo es siempre mejor que callarlo.
  3. A la hora de comunicarlo intenta transmitirlo desde cómo te sientes, y no desde el reproche («porque tú dijiste..» «¿cómo se te ocurre…?»  ) . Intenta evitar descalificaciones «¿estás tontx o qué te pasa?». Recuerda que el objetivo de esto no es humillar a tu pareja, ni hacerle sentir mal; el objetivo es que entienda el impacto que su acto ha tenido en tí.
  4. Recuerda que hay veces que pedir disculpas y estar atentx para no volver a hacerlo, es lo único que tu pareja puede hacer. Exigirle o esperar una compensación, no va ayudar a reparar el daño, y sí puede crear una dinámica de dominancia que rompe el equilibro de igualdad básico en una relación de pareja.

El daño se repara hablando, aceptando que todos podemos equivocarnos y cometer errores. No significa aguantar todo, pero sí hablar abiertamente y poner nuestros límites.

Espero que os sea útil!

Hasta la próxima!