Todos hemos vivido alguna época en nuestra vida donde los contratiempos se sucedían y terminamos experimentando ansiedad, rabia e irritabilidad. Independientemente de la mayor o menor gravedad de estos, existe una explicación a ese malestar.

Veámoslo con un ejemplo: cuando se estropea la nevera en casa, nos puede causar más o menos molestias,  la reparamos o la reemplazamos y ¡listo!. Pero a los tres días se estropea la lavadora: ahí ya, nos causa  más irritabilidad desde el principio, pero venga, nos resignamos, la arreglamos  y ¡listo!. Transcurren un par de días y el coche no me arranca. Lógicamente nos enfadaremos, maldeciremos y nos pondremos nerviosos, incluso lloraremos. Hasta aquí, entro todo dentro de la una respuesta normal de frustración ante una sucesión de eventos negativos.

Sin embargo, si este malestar emocional es muy intenso y  nos quedamos paralizados sin saber reaccionar, lo más probable es que en nuestra cabeza aparezca la idea «No puede ser» : «no puede ser que se me estropee la nevera  y ahora también la lavadora», «no puede ser que se me estropee la nevera, después la lavadora y ahora el coche»

Esta idea de «no puede ser» entraña una creencia irracional según la cual las cosas «deberían» se de una manera o «no deberían» suceder determinadas cosas. ¿Y por qué esta creencia es irracional?  Por que no se corresponde con la realidad; los acontecimientos suceden independientemente de lo que nosotros creamos que deba o no suceder.

El mantenerme en esta creencia irracional hará que sufra ansiedad, irritabilidad, incluso tristeza.

Sin embargo, hay períodos en la vida donde «lo que viene todo junto» va más allá de percances domésticos, y tiene que ver con pérdidas: pérdida del trabajo o de la estabilidad laboral, pérdida de salud propia o de alguien cercano por una enfermedad, pérdida de la vida en pareja por una ruptura o pérdida de un ser querido.

Cuando una persona sufre una pérdida de este tipo, generalmente se supera, pero, cuando viene otra al poco tiempo, puede activarse la creencia «no puede ser, acabo de romper con mi pareja, ahora no puede ser que mi madre esté enferma de cáncer». No podemos evitar el malestar lógico y humano que supone cada pérdida, pero si me instalo en esta creencia me va resultar más difícil superarlo.

La  vida no trae un cupo cerrado de acontecimientos negativos que nos vayan a tocar a cada uno. No sabemos lo que nos va a venir, pero sí podemos  estar atentos para no caer en esta creencia irracional y ahorrarnos parte del malestar.

Y lo más importante:  aprovechemos mientras las cosas vayan bien!

Hasta el próximo artículo!

 

 

En resumen, es normal que nos frustremos y sintamos rabia cuando