El cáncer es una enfermedad que afecta a cientos de miles de personas en al mundo y a diario se diagnostican nuevos casos. Es cierto que la investigación sobre esta enfermedad ha permitido aplicar nuevos tratamientos, cada vez menos agresivos y avanzar en el conocimiento sobre su origen.

Sin embargo, a día de hoy se desconoce su causa o causas con exactitud. Al paciente se le diagnostica una enfermedad grave, y no se le explica el origen, porque se desconoce.

El diagnóstico del cáncer no puede ir acompañado de una explicación sobre su causa exacta, porque, a día de hoy, se desconoce.

Y aquí surge un fenómeno curioso: muchos pacientes atribuyen la enfermedad a algo que les ha ocurrido, por ejemplo un cáncer de mama por un traumatismo en un accidente de tráfico o, lo más frecuente, a un disgusto o una situación de estrés prolongado.

Hoy por hoy, no existen evidencias de que un traumatismo pueda generar un cáncer, y su relación con el estrés lleva aún poco recorrido de estudio y su efecto sería a través de la alteración del sistema inmunitario. La Psiconeuroinmunología es la disciplina científica que estudia, entre otras cosas, la relación entre estrés y cáncer, y aún queda mucho por investigar.

El paciente busca una causa a la enfermedad en sucesos externos como accidentes o disgustos

¿Por qué los pacientes mantienen esas creencias respecto al origen de su enfermedad?

La respuesta la tenemos en el funcionamiento del cerebro humano.

El cerebro humano busca relaciones causa-efecto de las cosas que suceden en nuestro entorno y a nosotros mismos, y si no existen o no se conoce, busca una causa que le pueda parecer plausible (aunque no sea cierta).

Nuestro cerebro «lleva mal» no saber porqué ocurren las cosas, y cuando no hay una causa explícita la busca.

El cerebro humano cubre esa falta de información, buscando otras causas a las que atribuir la enfermedad

Y el encontrar la causa (aunque sea incorrecta) de la enfermedad, le otorga al paciente sensación de control ante la incertidumbre que le acompaña en todo el proceso de enfermedad y tratamiento.

Y para finalizar, una reflexión   ¿Debemos corregir esa falsa atribución?

Lo curioso es que cuando se les da la información correcta, por ejemplo, que un traumatismo no causa un cáncer de mama, en el fondo siguen manteniendo su creencia (aunque sea incorrecta), porque les permite tener mayor sensación de control sobre la enfermedad, cuyo resultado es incierto.

 

Espero, como siempre, que os sea de utilidad.

Gracias por leernos y hasta pronto!

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📷 National Cancer Institute