Hay ocasiones en las que nos encontramos ante un paciente que  refiere cansancio y un malestar psicológico difuso, y, cuando se le comunica que lo que le ocurre corresponde a una depresión,  reacciona con sorpresa y/o escepticismo. “¿Deprimido/a yo? No puede ser, si siempre he estado así”. Y es que existe un porcentaje de casos en los que la sintomatología depresiva se ha instalado de forma progresiva, y ha pasado a ser lo habitual en la vida de esa persona. Ha llegado a ver como “normal” sentirse triste, tener que hacer un esfuerzo extra para realizar labores cotidianas, la falta de objetivos, metas, ilusiones…

Los síntomas de la depresión no siempre se dan en intensidad elevada, pero son suficientes para provocar malestar significativo en la persona.