Todas las personas tenemos nuestra forma de ser, esto es lo que comúnmente llamamos nuestra personalidad. En este artículo intentaremos ahondar en la siguiente reflexión, la personalidad ¿se nace o se hace?

Entendemos la personalidad como un sistema de pensamientos, emociones y conductas que determinan patrones de comportamiento en una persona.

La personalidad consiste en patrones de comportamiento que vienen determinados por un sistema de pensamientos, emociones y conductas.

Pero ¿de dónde viene nuestra personalidad? ¿nacemos con ella? ¿se va formando a medida que vamos creciendo?

Pues de todo un poco. Hay una parte, denominada temperamento, que es innato, es decir nacemos con él. En función del temperamento hay personas más tranquilas, otras que se enfadan con más facilidad u otras con tendencia a la tristeza. Esto lo podemos observar en los bebés con poco tiempo de vida: alguno son más tranquilos, duermen más, y otros son más inquietos.

Otro elemento es el  carácter es lo que se forja en contacto con el ambiente, con el entorno en que nos desarrollamos. Aquí, entran en juego la crianza, y la influencia del entorno familiar, social y cultural en el que nos desarrollamos, y las experiencias que vivamos.

Tanto el temperamento como el carácter influyen en la personalidad de un sujeto, en la formación de esos patrones de pensar, sentir, actuar y vincularse con otros.

El temperamento y el carácter influyen en la formación de la personalidad

Cuando esos patrones de pensar, sentir y actuar y vincularse son desadaptados, generan malestar emocional significativo a la persona y a su entorno, y no le permite desarrollar su vida con normalidad, hablamos de un trastorno de la personalidad. 

Las experiencias traumáticas vividas en la infancia pueden estar en la base, entre otros factores, de un trastorno de la personalidad, como es el caso de los abusos sexuales en el Trastorno Límite de la Personalidad.

No significa que todas las personas que hayan sufrido abusos en la infancia vayan a desarrollar el trastorno, pero sí se ha observado, que adultos diagnosticados tienen una historia de abuso en la primera etapa de su vida.

En resumen, la personalidad se nace y se hace: nacemos con una parte, de origen biológica y la otra es adquirida en interacción con el entorno.

Esperamos que os haya sido útil.

Hasta el próximo articulo!

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