La música y las emociones están mucho mas relacionadas de lo que pensamos.

A veces cuando estamos tristes tendemos a escoger canciones que nos desaniman mucho más y que nos hacen sentir todavía peor, de la misma forma que cuando estamos animados nos ponemos música con mucho ritmo para mover el esqueleto. Esto lo hacemos porque buscamos que la música sea coherente con nuestro estado de ánimo, porque la música nos hace sentir y nos evoca recuerdos. Pero el poder de la música va mucho más allá, y podemos utilizarla para cambiar esa tristeza o ese enfado por bienestar y tranquilidad.

Ya en la antigua Grecia se creía que la música tenía cualidades que influían en el carácter de las personas que la escuchaban y la usaban con ese fin.

Posteriormente, algunos estudios sugirieron que las emociones negativas como la ira, el miedo, la irritabilidad, el aburrimiento o la ansiedad no suelen experimentarse cuando se está escuchando música.

Pero no hace falta irnos ni mucho tiempo atrás ni leer artículos científicos para encontrar ejemplos. Un conocido entrenador de fútbol ponía por megafonía durante el precalentamiento la conocida canción «Viva la vida» del grupo Coldplay, porque consideraba que la música aportaba a sus jugadores energía, fuerza y les ayudaba a mentalizarse.

La música se procesa en un área del cerebro que también está dedicado a procesar las emociones, de ahí que sea capaz de generar cambios en nuestro estado de ánimo.

Cuando escuchamos una canción que nos hace recordar un momento agradable, estamos favoreciendo que nuestro cuerpo se ponga en esa situación ayudándolo a que sienta lo mismo que sentimos en aquel momento y evocando emociones concretas. Por eso hay canciones capaces de emocionarnos y hacer que se nos ponga el vello de punta o se nos dibuje una sonrisa en la cara.

Sabiendo todo esto te invito a que utilices la música en tu propio beneficio. Te propongo que cuando sientas sensaciones de agobio, estrés o ansiedad, escojas una lista de reproducción con canciones suaves, con un tempo lento y un timbre bajo, que te ayuden a evocar un estado de calma y relajación. Si te sientes desanimado, triste o incluso enfadado, te animo a que escuches tus canciones favoritas, las que te hagan moverte, marcar el ritmo, esas, cántalas si tienen letra, déjate llevar y comprueba como te contagias de esas sensaciones positivas de euforia, alegría y bienestar.

Recuerda, si tu cerebro está pasándolo mal intenta ofrecerle un poco de música que le ayude a conectar con emociones que le hagan estar mejor, no con las que le mantengan en ese estado.

Esperamos que os sea útil, y hasta la próxima!

Vanesa Herrnández

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