El hecho de quedarse «enganchado» en una relación de pareja suele asociarse con personas dependientes emocionalmente. La dependencia emocional en este sentido, es una característica de la personalidad del individuo, y no sólo se manifiesta en el entorno de la pareja, sino también en otros contextos como la amistad y las relaciones familiares. Se manifiesta principalmente por el temor a estar solos, parece que necesitan a otra persona para poder funcionar en la vida, y  permanecen en relaciones de pareja en las que no están a gusto, incluso sufren, precisamente por ese temor a verse solos/as. Por eso, es frecuente que encadenen relaciones de pareja.

Sin embargo, existen otras circunstancias, en las que una persona puede quedarse «enganchado» en una relación de pareja.  Me he topado con pacientes, que se encuentran en una relación de pareja en la sufren, pero siguen en ella a pesar del malestar, e incluso daño, que les provoca y, no son personas con un perfil dependiente.

Entonces, ¿una persona no dependiente emocionalmente, puede quedarse «enganchado» en una relación de pareja? Por supuesto, y esto es algo que le puede pasar a cualquier persona.

Estas son, a mi juicio,  los motivos más frecuentes en las que a una persona, en principio no dependiente emocionalmente, puede costarle abandonar una relación de pareja en la que no se siente a gusto:

  • Porque  está atravesando un momento difícil en su vida ( pérdida de un ser querido, de empleo, enfermedad…) y se encuentra en un estado de vulnerabilidad a nivel emocional. y aunque no esté a gusto en la pareja, no se ve capaz de afrontar este momento complicado de su vida en soledad.
  • Por tratarse de una relación «explosiva«: es un tipo de relación en que surge mucha química personal y/o sexual y suelen avanzar muy rápido, sin una base muy sólida y, cuando aparecen las primeras diferencias vienen las discusiones, que van subiendo de tono, y la interacción se reduce a discusiones y relaciones sexuales. Son relaciones muy apasionadas, y esa intensidad de sensaciones es la base del enganche.
  • Por costumbre y otras implicaciones:  cuando hay hijos, cuestiones económicas, amistades y relaciones familiares común.
  • Por que romper un vínculo, por muy insano que sea, es doloroso y da miedo: miedo a sentir dolor y a empezar una nueva vida.

 

Por tanto, una persona puede tener un comportamiento «dependiente» en un momento dado, todos podemos tenerlo, y eso, no la convierte en persona emocionalmente dependiente.

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