Hace unos años impartí una charla sobre estrategias de afrontamiento en enfermedades crónicas en una asociación y en el turno de preguntas un médico especialista me hizo la siguiente puntualización: «no ha hablado usted del sufrimiento de estos enfermos». Me sorprendió el comentario y he de reconocer que algo me molestó. Yo, que llevaba mi charla cuajada de datos epidemiológicos, recursos avalados científicamente y que hablaba de ansiedad y depresión, cómo se manifiesta y cómo manejarla…, pero no hacia referencia a la experiencia más humana y común en la enfermedades crónicas: el sufrimiento.

El sufrimiento forma parte de la vida humana

Por tanto, ¿se puede medir el sufrimiento? Se trata de una experiencia que subyace a cuadros clínicos como la ansiedad o la depresión, y que no puede medirse de forma objetiva, y por eso no es objeto de estudio científico, pero está ahí.

El sufrimiento va más allá de la ansiedad o la depresión.

El sufrimiento es una experiencia universal en toda la humanidad y provocada tanto por acontecimientos externos negativos, como internos (enfermedades físicas y mentales). Pero no todas las personas sufren lo mismo frente a una misma situación. ¿Por qué? Pues porque hay diversas variables de cada individuo que influyen en esta experiencia como tener una vulnerabilidad para experimentar ansiedad o depresión, haber pasado por otras situaciones difíciles previas, disponer de apoyo de otras personas, la forma de enfocar o interpretar la situación que se está viviendo… entre otras.

Se trata  de una experiencia universal y subjetiva.

El sufrimiento es una vivencia personal y genuinamente subjetiva, hasta el punto que podríamos afirmar que no hay dos personas que sufran de la misma manera ni con la misma intensidad.

No hay dos personas que sufran igual. Sabiendo esto, ¿se puede medir el sufrimiento?

A lo largo de mi carrera profesional he podido ver personas con un mismo nivel de malestar provocado por situaciones verdaderamente dramáticas (como suicidios de hijos y padecer al mismo tiempo un cáncer) y otras que aparentemente no lo son tanto (como un divorcio). ¿Tiene más sentido el sufrimiento en el primer caso que el segundo? Podríamos pensar que sí, que estaría más «justificado». Sin embargo, las dos personas sufren igual.

Ningún sufrimiento está más justificado que otro.

El sufrimiento es una experiencia personal y eminentemente subjetiva, y que sólo el que la pasa la conoce «desde dentro».  Por tanto, no nos aventuremos a juzgar el sufrimiento de una persona como «excesivo»  ante una situación. No hay sufrimiento más justificado que otro, todos son incómodos  y en todos se pasa mal.

Conclusión: A la pregunta de ¿se puede medir el sufrimiento? La respuesta es: no se puede medir de manera cuantificable, pero sí se puede vivir con él (qué remedio queda!)

Hasta la próxima!

Queremos Ayudarte

Escríbenos y juntos encontraremos la solución a tu problema

RESPONSABLE: VANESA HERNÁNDEZ SANTOS | FINALIDAD: Información sobre los tratamientos | Derechos: Puede ejercitar los derechos de acceso rectificación, supresión, oposición y portabilidad o limitación del tratamiento dirigiéndose por escrito acompañando copia del D.N.I. a consulta@norbapsicologos.com.

¿Hablamos?