Es habitual en mi trabajo escuchar «soy egoísta», «hacer eso sería egoísta», «pensar así es egoísta»… pero ¿qué es realmente ser egoísta?

La RAE define el egoísmo como un » inmoderado y excesivo amor a sí mismo , que hace atender desmedidamente al propio interés , sin cuidarse del de los demás», sin embargo, las situaciones en las que se califica una conducta o pensamiento dista bastante  de esto.

Cuando nos entra la duda de si nuestro proceder es egoísta, estamos ya considerando el impacto que nuestra conducta o nuestras palabras pueden tener en la otra persona, por lo tanto, en términos estrictos ya no lo seríamos.

¿De dónde vienen estas dudas? Nuestra cultura está impregnada de enseñanzas de la tradición judeo-cristiana, que si bien nos ha dejado buenas directrices, también nos ha enseñado a anteponer el bienestar ajeno al propio, lo cual entra en conflicto muchas veces entre lo que queremos hacer (anteponer nuestras necesidades al las del otro) y lo que hemos aprendido en nuestro contexto cultural («eso es reprobable, es egoísta»).

Por tanto, cuando yo quiero hacer algo que contradice esta enseñanza me siento mal, porque no sigo lo que socialmente se supone que tengo que hacer, o porque alguien cercano me ha indicado que mi proceder es egoísta.

Una persona verdaderamente egoísta es aquella que esta focalizada en sí mismo y en la satisfacción de sus necesidades, y normalmente, no es consciente de ello o no le preocupa.

Por tanto, si tienes la dudad de si tu comportamiento es egoísta, implica que te estás cuestionando el impacto que puede tener en el otro, por tanto, ya no entraría dentro de la categoría de egoísta. Tu duda obedecerá más a temor de que al otro no le guste tu conducta y pueda calificarla de egoísta, lo cual mostraría un déficit de asertividad por tu parte.

Si te sientes identificado con esta situación, podemos ayudarte a mejorar tu asertividad.

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