Recientemente se han difundido la estadística sobre causas de muerte, y el suicidio se erige como la primera causa de muerte en jóvenes en nuestro país.

El suicidio ha pasado a ser la primera causa de muerte en jóvenes y adolescentes en España

El dato sobrecoge, pero pasemos a hacer un análisis de este fenómeno.

La adolescencia es una etapa de cambios, donde la persona empieza a forjar su identidad, su manera de ser, sobre la base e una maduración personal incompleta. En esta fase del desarrollo se dan manifestaciones específicas de esta etapa: la intensidad, la inseguridad y la presión.

  1. Intensidad: se traduce en una forma de interpretar las situaciones que tiende a la magnificación, por tanto ven las cosas más graves o importantes de lo que podría resultar a un adulto. En consecuencia, las emociones que experimentan son igualmente intensas, tanto las positivas como las negativas: todo se vive «a lo grande»
  2. Inseguridad: la identidad como persona está en proceso de definirse, y la autoestima puede resentirse
  3. Los iguales: esta una fase de la vida marcada por la presión del grupo. Se le da más validez a lo que diga un igual que un adulto. No quieren ser excluídos del grupo, por lo que hacen o dicen cosas con las que realmente no se sienten identificados, pero puede más el temor (que recordemos que es intenso) a quedarse fuera del grupo.
  4. Presión de grupo: es la etapa del desarrollo en la que el grupo de iguales tiene más peso, por lo que se retroalimentan entre ellos. Un ejemplo de ello son las autolesiones. En mi práctica profesional no me había encontrado tantas como ahora, y en parte es porque se «imitan»  unos a otros.

La intensidad de las emociones, la inseguridad personal y la presión de grupo son aspectos que caracterizan esta etapa.

Todo esto lleva a experimentar malestar intenso ante desencuentros con amigos/as, desengaños amorosos, suspensos o exclusiones del grupo. Sobre una base de una personalidad en desarrollo, en la que muchos carecen de los recursos de gestión emocional y habilidades suficientes para hacer frente. En algunos casos, comienzan a focalizarse en su malestar, llegando a considerar el suicidio como una forma de dejar de sufrir.

¿Qué podemos hacer como padres?

La comunicación con un adolescente no siempre es fácil, pero sí es importante, que nos vean disponibles para escucharles. Es importante no juzgarles, puede que no le nos cuente no nos parezca tan grave, pero para él/ella lo es. Transmitirles que también nosotros pasamos por esa etapa, puede ser de ayuda.

Observarles, sin estar mucho encima, y si detectamos algún cambio significativo, como retraimiento o irritabilidad, preguntarle si algo le preocupa. Puede ayudar el ofrecerle hablar con otra persona si lo desea, a veces se sienten más cómodos hablando con un familiar (tío, amigo de la familia) con quien tengan más afinidad (un profesor/a).

No se trata de alarmarnos, ni obsesionarnos, sino observar, y si es necesario, intervenir.

Cuidémosles!!!

📷 Warren Wong

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